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Cusco Qosqo

El Qosqo, y nosotros que nos llamamos Qosqorunas, somos depositarios de una historia rica en sucesos epónimos y dueños de una leyenda y fábula, que supera en mucho la mitología que hoy conocemos, pero, se puede decir, que lo que conocemos es poco y aún ese poco legado, no lo profundizamos, no lo difundimos, no lo compartimos, nos negamos a desentrañar la historia y seguimos siendo oscurantistas y modernos extirpadores de nuestro propio “Camac”.
Al respecto de la Ciudad de Matoro, la primera ciudad Inca que construye Manco Ccapac en el Valle del Qosqo, no podemos decir que no fuera conocida, es y fue conocida desde hace muchísimo tiempo, sin embargo, los hechos referentes a este conocimiento permanecen ignorados, los Qosqorunas tenemos que ilustrarnos sobre nuestro ancestro, debemos preocuparnos en confrontar los datos fríos del relato escrito (crónicas, etc.) con la realidad que está frente a nuestros ojos, y esa realidad es nuestra propia ciudad y su valle, tenemos que reconstruir nuestro pasado, recorriendo estos lugares, que permanecen inmutables al tiempo y que están ahí, en el mismo lugar en el que nuestros Incas los dejaron.
Cuenta la Historia Inca que cuatro “panacas” o “Ayllus” o “Familias “, llegaron de la región alta de las sierras de Paruro, de la zonas de “Paccarectampu,”“Mauccallacta “, Pumaorcco y Tamputocco, cuatro jefes quechuas con sus respectivas esposas, Ayar Manco y Mama Ocllo, Ayar Auca y Mama Huaco, Ayar Cachi y Mama Ccora, Ayar Uchu y Mama Raua, simbolizando estas reales parejas, los cuatro pueblos organizados que. los seguían en su viaje fundacional a la ciudad Prometida- “Donde se hunda la barreta allí se fundará el imperio “.
Manco Ccapac o Ayar manco, llevaba consigo un pájaro semejante al halcón llamado INDI, era objeto de veneración y admitido como cosa sagrada, fue transmitido de Inca en Inca hasta Pachacutec, quien, lo coloca en la casa de Armas Reales llamado “Sunturhuasi” en el andén de la Plaza de Aucaypata, frente a la Iglesia del Triunfo, Mama Occllo, da a luz durante el viaje fundacional, al futuro 2do Inca, Sinchi Roca, en un lugar llamado “Huayna Cancha “, que quiere decir “Sitio de joven” en clara referencia al Auqui Imperial.
Continua el mítico recorrido y la Historia que sustenta la Génesis de la cultura Inca va fermentando al paso de los años, cuando al Auqui le salen los primeros dientes, sus orgullosos padres construyen una aldea llamada “Tampuquiru”“Casa de Dentición “, el viaje se extiende en tiempo y recorrido, surgen los primeros contratiempos, Ayar Cachi desea un avance más forzado y tomando hombres de su propia familia, se adelanta y lleno de impaciencia comete excesos por los pueblos que recorre, el recelo de la gente preocupa a los hermanos, deciden escarmentar al feroz y fuerte Ayar Cachi, con hábil estrategia someten al audaz que es devuelto a su lugar de origen, donde lo mantiene muy vigilado, la pena lo consume y su tristeza lo convierte en sal. Mientras tanto Manco Ccapac, sus dos hermanos y las cuatro hermanas prosiguen el viaje resguardando el “Napa “, llama blanca de manto y pechera colorada con orejeras de oro y el “Topacusi”, Keros sagrados de oro, para la ceremonia de ofrenda al sol.
Los viajeros Imperiales pronto asomaron al Valle del Qosqo, lo hicieron llegando primero a la cima del cerro Huanacauri, que se halla al sur, a siete km. de la Ciudad Sagrada a una altura de 4,080m.s.n.m., es la cumbre más elevada sobre la margen derecha del río Huatanay de este lugar, los Incas divisan plenamente todo el Valle del Qosqo apreciando su naturaleza fértil, su clima sano, su estratégica ubicación y entorno, consienten que ese Valle es el “Cusipata”, lugar feliz, para fundar la Ciudad - Templo. En este cerro que consagran como templo. Los Incas, planean la estrategia para conquistarlo, debido a la presencia de algunos pueblos oriundos y deciden utilizar la agudeza y la persuasión como primeras armas, destinan a uno de los hermanos Ayar Uchu, para que se haga cargo del aspecto religioso, se enhebra una fábula que emparenta a los hermanos con el Sol, los Apus y los Mallquis, la mística andina se nutre de fábulas y se crea el Mito, utilizando para ello el ingenio, Ayar Aucca y su esposa - hermana Mama Huaco, la pareja conquistadora, viajan al valle y llevan la novedad “que en tal fecha, en lo alto del cerro Huanacauri, estará el hijo del Sol y que ha escogido a los del valle para recibir el conocimiento y la habilidad que traen los Incas, ese día, los bendecirá a la salida de su Padre Sol”. Para ello, Manco Ccapac ha preparado su traje de láminas de oro, sandalias, mascaipach, a armas reales, orejeras, pectorales, todo en él relumbra y así preparado para recibir los primeros rayos del Sol, se ofrece a los del Valle en la cima del Huanacauri, resplandeciendo tal cual, dijo la profecía, los aldeanos creen en el fabuloso suceso que se presenta ante sus ojos y acogen con grandes afectos a los Incas. Sin embargo algunos nativos se niegan aceptarlos y enfrentan a los llegados, Manco Ccapac viendo que la conquista del valle requería tiempo, construye a una legua de Huanacauri, la ciudad de Matoro o llamada también Matara o Matagua, en una quebrada de las muchas que bajan al valle y de la que se divisa la parte medular del valle, correspondiente a la tierra entre dos ríos, Saphi y Tullumayu que forma una unidad con el bosque de rocas que corona una amplia colina llamada “Sacsayhuaman”, este terreno estaba erizado de grandes piedras, que daban al lugar una configuración extraordinaria. La ciudad de Matoro es una prueba incontrastable que la Historia de la Fundación del Qosqo es una epopeya que tiene hitos reales que enfrentan al tiempo y surgen como testigos de una génesis que no se debe soslayar, en el Qosqo la historia esta detrás de cada puerta, en la cima de los cerros, en el curso de los ríos. Matoro debe ser reivindicada e ingresar a la enseñanza escolar en esta ciudad culminan veinte años desde la salida de los 4 hermanos Ayar de Paccarectampu “ventana del amanecer”, hasta la fundación del Koricancha; en esta ciudad se casa el Auqui Sinchi Roca, con una princesa del pueblo del Saño, lugar que hoy existe a 3 leguas de Matoro en los terrenos de la Comunidad Campesina Matao - Pillau, en el Distrito de San Jerónimo; en Matoro Ayar Huchu el primer Huillac Uma del imperio muere y se convierte en piedra luego de conversar con una Huaca que les promete haciendo aparecer en el cielo un “Cuichi” o Arco Iris que su viaje y sacrificios han sido bien acogidos, que las ofrendas a los dioses han sido agradables y que el lugar escogido para fundar la ciudad fue señalada por el propio Sol. De Matoro Ayar Aucca vuela hacia el valle y se posa en una gran roca en el actual Templo del Koricancha, señalando así el lugar para erigir el Templo al Sol, y se convierte también en piedra.Matoro es crucial en la Historia Inca, debe ser conocida, restaurada y revalorizada, de la altura de Matoro sale un ancho camino de piedra que viene al Qosqo, rodeando por los altos cerros, como un otero estratégico para movilizar ejércitos y pueblos, es un lugar con bastante agua y próximos lugares muy fértiles, para llegar a esta ciudad se debe tomar el camino que viene por Tankarpata y en dos horas de intenso andar se llega a la ciudad olvidada, aquí se respira el más profundo aire andino, no es una ciudad fantasma, vive rodeada de Kántus, de pájaros multicolores, de lagartijas doradas, de halcones y cóndores y en donde todavía hay la singular abeja oriunda, llamada “chuspi miski “ pequeñita y escasa, que se creía desplazada a la zona de la cálida selva, un viaje a Matoro nos lleva al pasado y allá en la alta cima del cerro, admiraremos como base 1000 años el Valle Sagrado del Qosqo, el bosque de rocas de Sacsayhuaman y veremos claro, los hitos que trazó Manco Ccapac para construir el templo del Sol y fundar la Ciudad Sagrada.

Carlos Candia Muriel “Wanchu” - Escritor - Cuadernos Andinos.