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Escritura Inka

PALABRAS

Hace 5000 años, los babilonios ya conocían la escritura cuneiforme. Hace 3000 años en el Egipto, los sacerdotes de la diosa Osiris, guardaban sus secretos escribiendo con caracteres arcanos en pieles curtidas de animales y papiros que guardaban celosamente. Hace 1500 a.C. los sirios representaron gráficamente la escritura y la difundieron en Grecia y en Roma. Los Brahamanes en la India utilizaron el sánscrito para escribir los libros Sagrados de su antigua cultura. En el nuevo continente, los Aztecas y Mayas, utilizaron más 600 signos jeroglíficos para escribir sus códices. En el sur del nuevo continente, 100 años a.C. los Mochicas utilizaban pallares pintados para «escribir» sus recados y para remitir ordenes y leyes.

Con el transcurso del tiempo, en el Continente Andino las nuevas culturas desarrollaron diversas formas de escritura, unas veces en piedra, otras en tejidos, y, en grabados burilados en semillas de plantas y huesos de animales; utilizaron diversos medios para perennizar sus memorias colectivas y las hazañas de sus jefes.

Existe una crónica muy famosa escrita por el cura Fernando de Montesinos (1570-1643), en le que relata de un linaje de 1091 incas gobernantes del Qosqo. ¿De Dónde obtuvo esa información?, seguramente de un registro inca; lo cual nos hace admitir la existencia de un ideograma cuyo significado era el nombre del gobernante, sus hazañas y cronología.

Que los incas hayan tenido una forma de registro y en él poder anotar detalladamente innumerables conocimientos no admite duda, y con este número de Cuadernos Andinos pretendemos iniciar un amplio proceso de investigación, convocando a los estudiosos del tema a utilizar nuestras páginas para dar a conocer sus avances en investigación sobre escritura inca.


LOS INCAS SI TUVIERON ESCRITURA

La larga, cruel y oprobiosa noche que soporte el Qosqo desde la conquista española, parece cinco siglos después, una maldición de nunca acabar. El oscurantismo de los íberos, parece aún, subsistir hoy en día. Uno de los temas menos estudiados de nuestra historia es referente a las formas de registro y comunicación que tenían los Incas. Actualmente son pocos los estudios para desentrañar las variadas formas de archivo e información, que en tiempo del Tawantinsuyu se usaron para registrar minuciosamente toda la actividad agropecuaria, militar, administrativa, histórica y religiosa del Imperio. Los incas tuvieron diferentes maneras de registro, conocemos algunas como: los quipus, los tocapus, los textiles, las pinturas, la heráldica, las huatazas, los keros, las yupanas, los pergaminos, etc. Los incas que fueron de un pueblo observador por excelencia de todo cuanto le rodeaba, tenían sistemas para almacenar todos los conocimientos de su época, incluso tenían grandes paños blancos, donde con precisión admirable registraban el movimiento de los astros y la conducta de las fuerzas de la naturaleza.

Cuando nos referimos a la civilización Inca, no estamos sobredimensionando su importancia, estamos rescatando de veras el lugar que le corresponde dentro de la Historia Universal. Una Nación como el Quechua, que nos ha dejado admirables conocimientos en Medicina, Agricultura, Genética, Arquitectura y otras ciencias, no podía tener esos conocimientos sin tener a su vez una forma de almacenamiento de datos y lectura de los mismos. Cuando los españoles llegan al antiguo Perú, se encuentran con una nación extrañamente diferente a todas las que conocieron en Europa, su riqueza los deslumbra y no pretenden otra cosa que apoderarse de todo cuanto del valioso hubo y se dedican a un despiadada rapiña de los Templos, palacios, tambos, edificios y casas, que ven como se esfuman siglos de trabajo minucioso y ordenado. Los primeros 50 años de la invasión están dedicados al pillaje, al asesinato y a la destrucción. Cuando al fin abren los ojos a la triste realidad a la que sumieron a este pueblo, ya es muy demasiado tarde para reparar el latrocinio cometido. En ese momento pretenden justificar su destrucción y en forma cobarde alteran la información que suministran a España, mostrando a los nativos del nuevo continente como a seres incivilizados, dominados por le demonio y la superchería y que no tiene más conocimiento que adorar al Sol y hacer sacrificios humanos.

Esta conducta vil y antihistórica, pretende justificar lo injustificable, intenta tapar el sol con un dedo. Lo único cierto es que los invasores usaron mil triquiñuelas para afirmar nuestra inferioridad y por su ignorancia, no pudieron ver que la civilización que destruían era original no solo en su concepción de vida, sino en su desarrollo científico y cultural. Los españoles causaron incongruencias históricas, debido a una deficiente interpretación de las estructuras sociopolíticas andinas, ya que los naturales del nuevo continente tenían esquemas de organización muy diferentes a los europeos que deformaron las tradiciones andinas según sus conveniencias.

Los registros andinos, tienen continuidad histórica en el tiempo y en el espacio, no surgen de la noche a la mañana, sino que son producto de una minuciosa, ordenada y constante interrelación de cultura andina, que no desecha las conquistas alcanzadas por las culturas precedentes; más al contrario, las analiza, las reinterpreta y las hace suyas. Las más altas manifestaciones del registro andino son los tocapus, los kipus y las huatazas; para llegara ese conocimiento sintético, los incas debieron recurrir a la ciencia del registro que se practicaba en los Andes de maneras muy difundidas.


FORMAS DE REGISTRO
Pinturas

Había de diferentes maneras, desde unos lienzos muy grandes en los que figuraba todo el «Atún ayllu» o Familia real, ordenados según las categorías familiares, desde Manco Cápac (1020 a.C.) hasta Huayna Cápac (1500 d.C). Había otros lienzos similares de grandes dimensiones, donde se pintaban territorios geográficos, con sus precisiones de límites de propiedad. Otros eran pinturas de cada Inca, con sus respectivas familias y sus relaciones de consanguinidad, sus hechos famosos y su propia fábula, pero una sola pintura no bastaba para registrar toda una vida regia, y su juntaban decenas de ellas que ordenadas en gruesas maderas, colgaban de las paredes del Poquenkancha. (Ver cuaderno Nro 4). Había pinturas más pequeñas representando hechos heroicos o personajes famosos, también habían pinturas heráldicas de los incas y Guerreros, por medio de las pinturas se registraba además, toda la mitología inca y su concepción del hombre, la naturaleza y el espacio. Las pinturas incas eran de una minuciosidad precisa, se registraba con los pinceles hasta los hechos cotidianos de la vida de los famosos y no existía un espacio en el lienzo que no sea aprovechado por el pintor, otorgándole de esta manera al lienzo una apariencia espléndida.
Pergaminos

«Estaban hechos de cueros de llamas y de estos, en tiempo de los Incas los había por miles», se registraban en ellos todos los conocimientos sobre las ciencias que dominaban en esa época. Registros sobre plantas comestibles y curativas, sobre lugares geográficos con recursos naturales, sobre genética animal y vegetal, sobre preceptos administrativos del estado, sobre religión y cosmogonía, acerca de astronomía, calendarios y climatología de textilería, cerámica, orfebrería, de arquitectura y construcción, sobre irrigación y andenerías, sobre medicina, en fin, todo el conocimiento imperante en esa época. Estos «Ccarachos», también se hallaban ordenados en el Poq’encancha y fueron destrozados y quemados por los quiteños Quisquis y chalcuchimac. De lo que pudo salvarse, los españoles se encargaron de destruirlos.

Textiles

Una de las tecnologías más altas, alcanzaba por los Incas fue la textilería, supieron juntar las técnicas de muchos pueblos panandinos y llevaron a grado sumo la perfección en las fibras, llegando a tener entre todas las culturas del Mundo, el tramado más denso por pulgadas cuadrada. Sus instrumentos no fueron otros que rústicos talleres, pero con un dominio de fibras, colores y tramados, que son reconocidos universalmente; «la tintorería andina, denominada «tullpuni», es de las más altas loas; no se encuentran lagunas en la gama de colores y su estado actual nos garantiza su solidez al futuro».

El tejido en tiempo de los incas gozaba de un significado mágico y religioso. La ropa del pueblo era de colores variados y la ropa del ejército de rayas listadas plomas y negras, en cambio la roda de los funcionarios estaba diseñada, teñida y ordenada de acuerdo a la jerarquía establecida.

En el antiguo Perú el uso de los adornos en la roas fue establecida por los sacerdotes, quienes fueron los primeros en hacer aplicaciones a sus vestidos, con el fin de impresionar a los demás y ejercer la necesaria influencia psicológica a sus pacientes; los primitivos tocados de plumas y pieles de animales muertos, fueron sustituidos con mantos y túnicas, con alegorías a las actividades que desarrollaban los que las vestían. Luego el vestido adornado fue utilizado por los guerreros y jefes, quienes al principio usaban máscaras de animales y garras, y luego trocaron sus trajes por otros que representaban la costumbre del guerrero y este uso se fue extendiendo a través de los tiempos.

Existe una clara diferencia, entre los adornos de la ropa que usaban los sacerdotes y la que usaban los incas, los primeros tenían entres sus ornamentaciones dibujos que representaban variadas especies de animales y plantas y figuras de diversos dioses y personajes mitológicos; en cambio los incas vestían con adornos invariablemente de «tocapus». Si para unos representaba su oficio, par los segundos representaban su heráldica y origen. Los tocupus en los vestidos de los Incas, no fueron simplemente adornos, fueron ideogramas que reasentaban el ancestro del soberano.

Las ropas del pueblo eran de diversos colores y modelos, de acuerdo a sus lugares de origen, su etnía particular, sus propias costumbres y tradiciones; de tal manera que al ver por los caminos al a gente, se podía saber a que Suyo pertenecían, cuál era su Paccarina u origen, incluso saber que oficio en particular tenía cada persona. Los sacerdotes mandaban confeccionar sus ropajes, en el Aclla Wasi, siguiendo un riguroso orden dibujos y criptogramas, estos eran representaciones de su poder, eran los seres mágicos que acompañaban su ministerio; este acllawasi se encontraba en Ccapachica (Puno).

La ropa sacerdotal era invariablemente de colores oscuros y se cubrían con un gran manto, de admirables tejidos que les servía además como centro de mesa, para sus servicios curativo-religiosos.

La ropa del inca y la de los nobles era confeccionada en los Aclla Wasis, por «mamacunas» instruidas por historiadores que conocían la estirpe del monarca, y de acuerdo a los símbolos de su linaje y a las representaciones de su historial, se elaboraban con materiales de primera calidad, los diseños e ideogramas que adornaban sus ropas.

El textil, con sus atributos mágico-religiosos-místicos y su aspecto llamativo, era un vehículo ideal mediante el cual se podía difundir y perpetuar conceptos.


LOS ESCUDOS

Una costumbre muy propia de los incas, era hacer pintar, grandes lienzos de tela enmarcada, que colocaban junto a ellos en el salón de audiencias, en estas telas se retrataba las acciones de su gobierno, las obras emprendidas y los laureles alcanzados, toda esta información estaba representada en un símbolo que identifica a el personaje, y que estaba reproducido en su «pulcancca» o escudo. Manco Cápac, estableció que su escudo sea su propia figura resplandeciendo en ropas de oro, con su sunturpaucar en una mano y con el pájaro «indi» en la otra, acompañado por el «napa» o llama sagrada, parado en la cima de un alto cerro y con dos arco iris uno sobre su cabeza y otro debajo de él y el Valle Sagrado de Qosqo a sus pies, todo ello flaqueado por hilos de oro.

Este blasón representaba la génesis del Inca, cuando aparece por vez primera en lo alto del cerro Huanacauri, por tanto las insignias del poder; los dos arco iris representaban la divinidad de la que procede y la divinidad de su propia familia, los flecos de oro simbolizaban las bendiciones del Sol que se derraman como una lluvia de parabienes y su brillo dorado es la confirmación que es Hijo del Sol.


METALURGIA

Fueron los metaleros otro de los soportes de la escrita inca; con ellos se confeccionaron pectorales, brazaletes, medallones; se forraron, báculos y bastones de mando. Se grababan en oro especialmente y algunas veces en plata; símbolos arcanos, que eran conocidos solamente por los amautas y por quienes usaban esos artefactos; los incas nobles. Una de esas raras reliquias de la escritura inca es la placa en aleación de oro, plata y cobre, conocida como «la placa de Echenique» y que hoy representa el escudo del Cusco.

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