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Apu Sacsayhuaman


APU SACSAYHUAMAN

Uno de los más interesantes centro arqueológicos del Perú; Sacsayhuaman domina la capital imperial del Cusco, además este importante santuario Inca es según la tradición andina reconocido como el Apu protector de la ciudad.Espíritus guardianes de las montañas, los Apus, son venerados con devoción, aún en nuestros días en todo el Altiplano. INTI TAYTA PACHAMAMASi Inti Tayta el Padre Sol, representaba la divinidad más elevada precediendo al Inca, su hijo por iniciación directa; la Pachamama o Madre Tierra, era venerada como verdadera madre de toda la humanidad.

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LA GRAN PLAZA DEL QOSQO CUSCO


Ocupa el centro del plano urbano de la ciudad de los incas, es el corazón de la Urbe y a su vez Centro del Imperio del Sol. La Plaza es síntesis del Tahuantinsuyo, en ella se reflejaba todo el orden del estado, el aparato administrativo y la jerarquía social, es el altar común de todos los dioses del Imperio.
La ubicación de la plaza fue determinada por el Inca Manco Capac, viendo en este lugar una zona propicia para establecer en este lugar un centro de reunión, en el tiempo aquel, la plaza era una llanura pantanosa, el río saphy que corre de norte a Sur, había formado un recodo anegado y de difícil paso, allí crecían juncos de varios pies de alto y algunos árboles desperdigados, se alzaban también dos enormes columnas de rocas -in situ-, que el otorgaban al lugar una extraordinaria configuración.
El 2do Inca Sinchi Roca, ordeno traer tierra y allanar con ella toda la plaza, esta labor demando muchos años, desecar un tremendal era titánica tarea y fue efectuada con el apoyo de pueblos vecinos. Para desecar la plaza, se utilizo lozas y maderos gruesos además de tierra traída de los cerros que rodean la ciudad y el valle. Cuando la tarea fue concluida se canalizo el río saphy que fue cubierto de grandes lozas de piedra a todo lo ancho de la plaza, dividiendo así el enorme escenario en dos plazas diferentes.
Al principio del imperio, la plaza fue lugar de concentración del ejército Inca, “La Piedra de la Guerra”, una de las rocas que se erguía en la plaza, era un ídolo de gran veneración, lo llamaban también “Señor de la Guerra” y le ofrendaban las victorias y entregaban las armas de los vencidos.
La plaza, no fue ocupada por ningún Inca del Urin Qosqo, -Manco Capac, Sinchi Roca, Lloque Yupanqui Mayta Capac, Capac Yupanqui-, durante el tiempo de estos Incas, que erigieron sus palacios al rededor del Koricancha, la plaza fue dedicada a las reuniones multitudinarias que congregaban a los pueblos que formaban el incipiente Estado Inca. Recién en el Gobierno del VI Inca, Inca Roca (1260 d.c.) aproximadamente, la plaza sufre una remodelación y este Inca es el primero que alza su Palacio alrededor de la plaza, erigiendo para si el palacio de Qora Qora, ubicado al norte de la plaza, frente al “Inti Qijllu”, la vía, que conducía directamente de la plaza al templo del Koricancha; los terrenos que rodeaban la plaza fueron dispuestos en ordenadas “canchas” par a los futuros Incas.
La gran Plaza que antes fue un cenagal y hoy un llano apisonado de tierra, vario muy poco hasta la época del V Inca Capac Yupanqui, este soberano pobló con “Mitimaes”, que eran pueblos enteros desplazados, las tierras de “Arec Q’epan”, que significan según el fallecido quechuologo Luís Hermoza S. “detrás del volcán” y correspondería a los territorios del actual departamento de arequipa.

Este Inca fue el primero que llevo sus conquistas hasta las orillas del mar, este suceso fue contado por los Jarawicos y escrito en Khipus de oro y plata, caló muy hondo en el espíritu de los hombres del ande, el conocimiento del mar, fue suceso epónimo y se integro a la mitología Andina, elevando el mar, a la categoría de principalísima deidad, la mejor forma de homenajear a la nueva inquilina de la iglesia Andina fue cubrir la tierra de la plaza del sol con arena del mar, este trabajo demando muchísimo tiempo, la obra fue recién concluida en el gobierno de Inca Roca.
La plaza cambio de fisonomía, los grandes brazos pétreos que se erguían, fueron rodeados de muros de piedra, esculpidos y engastados de oro, plata y piedras preciosas, algunos espacios de la plaza se cubrieron con finas lozas para facilitar el paso de los nobles cusqueños, que regaban la arena con adornos y utensilios de oro, se restringió el acceso y todas las ceremonias religiosas, festivas o cívicas que se efectuaban hasta esa fecha en la plaza del Koricancha, fueron trasladadas a estas, con el tiempo, suntuosos edificios rodearon la plaza, grandes palacios con puertas y adornos de mármol rosa, daban al lugar, majestad de ciudad, la más grande y moderna de América.
La plaza siguió creciendo en importancia, la consolidación del imperio daba al Qosqo y a su plaza dimensión de quimera. De la plaza salían los cuatro caminos a los cuatro suyos, de ella partían los ejércitos conquistadores y a ella volvían cargados de oro y riquezas. La plaza también fue templo de la religión andina, el fuego, el aire, el agua, la tierra , elementos nutrientes del alma Quechua se hallaban presentes, el agua no solo en el río que dividía la plaza, si no en bellas y enormes fuentes que servían como adorno y como objeto de culto; el fuego, trepidando siempre en un fogón de piedra, ardía día y noche en el Usno central, resguardado por sacerdotes esmerados en su atención; el viento mientras tanto silbaba enardecido o soplaba entre murmullos por entre los canales tallados en las rocas; y la tierra, presente en toda su dimensión daba al lugar un aspecto de soledad mística.
La gran plaza, por las noches no estaba a oscuras, era iluminada por cientos de hachones encendidos en las puertas de los palacios, los nobles Incas, hicieron de la plaza un lugar de reunión, era un centro donde se platicaba y discernía sobre la vida del imperio.
El gran espacio rectangular que ocupaba la plaza, dividido en dos por el río saphy, que significa “raíz”, tenia funciones diferentes, el espacio que hoy ocupa la actual “plaza de armas”, era denominado Huacaypata, por ser lugar en el que antaño, los Incas adoraban al Sol con muestra de dolor y llanto, este lugar se hallaba rodeado de seis palacios y en el centro se alzaba, en una de las Rocas el Usno Ceremonial, de él, salían doce calzadas hacia los cuatro lados de la plaza; frente al palacio de Huayna Capac, llamado “Amaru Cancha”, hoy Templo de la Compañía y la Universidad, se erguía la piedra de la guerra, esta Huaca, también roca original estaba guarnecida de ídolos de oro, tomados como trofeo en sus hazañas guerreras; frente al palacio de “Qora Qora”, hoy calle procuradores, estaba una bella fuente adorada como Huaca principal; frente al palacio de “Qasana”, hoy portal de panes, estaba otra Huaca principal, era un enorme hoyo en el suelo donde se adoraba el viento; encima del anden, hoy gradas de Catedral, se alzaba imponente el “Suntur Huasi” o Casa de las Armas, verdadero museo de las emblemas, insignias, escudos y armas que llevaron los Incas a sus conquistas, muchas de ellas con siglos de antigüedad, sucedidas de generación en generación.

Cruzando las lozas que cubrían el río, estaba un enorme galpón de doscientos pasos de largo y sesenta de ancho para usarlo en fiestas y bailes, cuando el tiempo con aguas, no permitía estar en la Plaza al descubierto, esta enorme construcción de troncos y pajas podía albergar tres il personas; esta Plaza se extendía hacia el sur, ocupando el terreno que hoy tiene el Templo y convento de la Merced, en este enorme lugar, se efectuaba cada nueve días el “k’atu” o mercado del cusco, ese día , llegaban a la ciudad, comerciantes de todo el imperio, gente de los cuatro suyos y habitaciones de comunidades nativas que train alimentos, ropa, medicinas, utensilios, ofrendas, vajillas, telas, animales y todo lo imaginable para ser cambiados por otros productos.
Del anden del “Cusi Pata”, seguian tres amplias escaleras hacia la tercera plaza, hoy llamada San Francisco, y que en ese tiempo era la salida de los caminos al Chinchaysuyo – por la calle tordo, hacia Carmenc’a – y del Contisuyo – por la calle Santa Clara -, cerca a estas salidas, habían otras dos grandes fuentes o “Pacchas”, representando los dioses tutelares de cada suyo, rodeando esta plaza había palacios y un Tambo del Ejercito Inca.
La visión general de la plaza, era imponente, su largo era de quinientos metros y su ancho de ciento cincuenta metros, las colosales construcciones que la rodean y los monumentos que se levantan al centro de ella, le otorgaban majestuosidad y grandeza sin par La Plaza tuvo dos épocas distintas, con ambiente y usos diferentes, la primera corresponde a los Incas del Urin Qosqo, que vivieron cerca o muy cerca del Koricancha, que se halla en la zona correspondiente al Cusco bajo, Manco Capac, vivio y murio en su palacio de Inticancha, la actual manzana de calle zetas, abracitos, limacpampa, tullumayu, Inti Qhawarina ahuacpinta, su Momia, fue guardada en ese mismo lugar y servida por su familia Chima Panaca.
Dentro del orden mental andino, los primeros ocupan la base, es decir la parte inferior o Urin y los segundos o los posteriores la parte alta o Hanan. El palacio de Colcanpata que se atribuye como vivienda de Manco Capac, es en realidad un templo erigido por el, al pie de una imponente colina coronado por un sorprendente y enigmático bosque de rocas. La segunda etapa de la plaza corresponde a la época de los Incas expansivos; los primeros consolidaron el Qosqo y la Nación Quechua, los segundos la expanden y la fortalecen.
La plaza como reflejo del desarrollo del Tahuantinsuyo, cambia su fisonomia de “Gran Plaza de la Guerra”, a divinidad; la plaza es reverenciada como Huaca y su aspecto muda pierde su sobrecogedora rigidez guerrera y adquiere solemnidad religiosa, se llena de fuentes, andenes y portadas, se embellece con arquitectura Sacra que le da al Foro, magnificencia y armonía. Asi, hallan la plaza los españoles, pero en corto tiempo alteran gravemente su originario trazo.

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KALISAYAS MEDICOS ANDINOS INKAS

Habiéndose perdido el hilo de la historia medica del Perú, se pierde una serie de recetas, métodos, sistemas, usos terapéuticos y prácticas rituales de la farmacopea a tradicional del pueblo indio, principalmente del Cusco, en todos los rincones del país, hombres y mujeres calificados y perseguidos como brujos y adivinos, son los apóstoles que no temen la distancia y caminan de rincón a rincón curando los males, los he visto marchar de cusco a Juliaca, de San Pablo al Valle y subir a la puna generalmente a pie, burlando el viento, la lluvia, la helada, el granizo o el fango, lo único que a estos hombres se le hace es perseguir, criticar, matar. Lo experuano y lo anti - peruano batallando contra el pueblo indio y mestizo, contra la más legítimamente peruano.

Del boca del Hámpikk, del Maych ‘a del Watukk y del Pakko he recibido este tesoro, torrente impregnado de la esencias mismas de esa exuberante y maravillosa flora del valle y de la cumbre, fluente prodigiosa que remedia todo mal del mal y del cuerpo. Parecerá paradójico decir que remedia todo mal del mal. I no es así, porque el médico en la antigua cultura peruana, como en la actual tradicional es Profeta, Sacerdote, Espiritista y Herbolario. Pero todo esto no es irracional ni estrafalario, no hay que olvidar que la misión de traer salud se relaciona siempre con el pasado y el futuro, con el cuerpo y con el espíritu. Aquellos médicos primitivos, y los curanderos de hoy no son especialistas de un apendice, para ellos lo anatómico y fisiológico funcionan unánimes siempre relacionados, afectándose mutuamente, y toda razón de ser no se explica uno sin el otro, en marcha armónica cuando hay salud.

Hámpiy (medere), curar para el médico tradicional es tratar al ser humano como un viviente senciente - conciente no sólo como materia orgánica pura en función. Los mismos remedios (‘hampi - medicamenta) participan de este mismo sentido por el cual el Creador le dio virtud o don. Ellos son profesionales, médicos por vocación y no por conveniencia temporal, para salvar al que oscila entre la vida y la muerte. No olvidan por un momento que el hombre es un senciente unido a un espíritu pensante o alma, En torno a estas nociones gira el saber tradicional del Hámpikk - Médico o curandero.

No es posible rebatir por costumbre lo que en el pueblo del Perú son para la medicina tradicional el Hampikk, el Wátukk y el Púkko.

Como Wátukk averigua por medios interpretativos el origen y proceso del mal. Rastrea el estado general somático, psíquico y patológico del enfermo, se preocupa del diagnóstico más preciso.

Como Hampikk- aplica la materia médica propia del caso aparte de ejercitar sus conocimientos sobre la naturaleza de la enfermedad, relacionando y balanceando las propiedades de las hierbas, sales, etc, que ejercen acciones benéficas, preocupándose sobre todo de la más recta aplicación.

Como Pakko se dirige al alma. La pone en sincronía con el mundo del bien y la salud. Hace obrar alma y cuerpo evita además que las emanaciones vivas del remedio no alteren en lo posible las relaciones perfectas entre cuerpo y espíritu. Empero, hace primar la acción anímica sobre la somática, cuando así es menester.

El Hampikk conoce y marca la división clásica de las enfermedades. Estas son de dos categorías: C’hiri Onkoy, (rnales por frío), Koñi Onkoy (males por calor). Luego traza las subdivisiones, Bajo el nombre genérico de Wayra (viento,) indica los diversos males provenientes del aire, del ambiente, de la atmósfera, etc. Entre los principales vientos maléficos o nocivos (patológicos) enumera el Aya Wayra, kkhakkya Wayra, Machu Wayra, Sok ‘a Wayra, Sullu Wayra, Phiru Wayra.

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Cusco Qosqo

El Qosqo, y nosotros que nos llamamos Qosqorunas, somos depositarios de una historia rica en sucesos epónimos y dueños de una leyenda y fábula, que supera en mucho la mitología que hoy conocemos, pero, se puede decir, que lo que conocemos es poco y aún ese poco legado, no lo profundizamos, no lo difundimos, no lo compartimos, nos negamos a desentrañar la historia y seguimos siendo oscurantistas y modernos extirpadores de nuestro propio “Camac”.
Al respecto de la Ciudad de Matoro, la primera ciudad Inca que construye Manco Ccapac en el Valle del Qosqo, no podemos decir que no fuera conocida, es y fue conocida desde hace muchísimo tiempo, sin embargo, los hechos referentes a este conocimiento permanecen ignorados, los Qosqorunas tenemos que ilustrarnos sobre nuestro ancestro, debemos preocuparnos en confrontar los datos fríos del relato escrito (crónicas, etc.) con la realidad que está frente a nuestros ojos, y esa realidad es nuestra propia ciudad y su valle, tenemos que reconstruir nuestro pasado, recorriendo estos lugares, que permanecen inmutables al tiempo y que están ahí, en el mismo lugar en el que nuestros Incas los dejaron.
Cuenta la Historia Inca que cuatro “panacas” o “Ayllus” o “Familias “, llegaron de la región alta de las sierras de Paruro, de la zonas de “Paccarectampu,”“Mauccallacta “, Pumaorcco y Tamputocco, cuatro jefes quechuas con sus respectivas esposas, Ayar Manco y Mama Ocllo, Ayar Auca y Mama Huaco, Ayar Cachi y Mama Ccora, Ayar Uchu y Mama Raua, simbolizando estas reales parejas, los cuatro pueblos organizados que. los seguían en su viaje fundacional a la ciudad Prometida- “Donde se hunda la barreta allí se fundará el imperio “.
Manco Ccapac o Ayar manco, llevaba consigo un pájaro semejante al halcón llamado INDI, era objeto de veneración y admitido como cosa sagrada, fue transmitido de Inca en Inca hasta Pachacutec, quien, lo coloca en la casa de Armas Reales llamado “Sunturhuasi” en el andén de la Plaza de Aucaypata, frente a la Iglesia del Triunfo, Mama Occllo, da a luz durante el viaje fundacional, al futuro 2do Inca, Sinchi Roca, en un lugar llamado “Huayna Cancha “, que quiere decir “Sitio de joven” en clara referencia al Auqui Imperial.
Continua el mítico recorrido y la Historia que sustenta la Génesis de la cultura Inca va fermentando al paso de los años, cuando al Auqui le salen los primeros dientes, sus orgullosos padres construyen una aldea llamada “Tampuquiru”“Casa de Dentición “, el viaje se extiende en tiempo y recorrido, surgen los primeros contratiempos, Ayar Cachi desea un avance más forzado y tomando hombres de su propia familia, se adelanta y lleno de impaciencia comete excesos por los pueblos que recorre, el recelo de la gente preocupa a los hermanos, deciden escarmentar al feroz y fuerte Ayar Cachi, con hábil estrategia someten al audaz que es devuelto a su lugar de origen, donde lo mantiene muy vigilado, la pena lo consume y su tristeza lo convierte en sal. Mientras tanto Manco Ccapac, sus dos hermanos y las cuatro hermanas prosiguen el viaje resguardando el “Napa “, llama blanca de manto y pechera colorada con orejeras de oro y el “Topacusi”, Keros sagrados de oro, para la ceremonia de ofrenda al sol.
Los viajeros Imperiales pronto asomaron al Valle del Qosqo, lo hicieron llegando primero a la cima del cerro Huanacauri, que se halla al sur, a siete km. de la Ciudad Sagrada a una altura de 4,080m.s.n.m., es la cumbre más elevada sobre la margen derecha del río Huatanay de este lugar, los Incas divisan plenamente todo el Valle del Qosqo apreciando su naturaleza fértil, su clima sano, su estratégica ubicación y entorno, consienten que ese Valle es el “Cusipata”, lugar feliz, para fundar la Ciudad - Templo. En este cerro que consagran como templo. Los Incas, planean la estrategia para conquistarlo, debido a la presencia de algunos pueblos oriundos y deciden utilizar la agudeza y la persuasión como primeras armas, destinan a uno de los hermanos Ayar Uchu, para que se haga cargo del aspecto religioso, se enhebra una fábula que emparenta a los hermanos con el Sol, los Apus y los Mallquis, la mística andina se nutre de fábulas y se crea el Mito, utilizando para ello el ingenio, Ayar Aucca y su esposa - hermana Mama Huaco, la pareja conquistadora, viajan al valle y llevan la novedad “que en tal fecha, en lo alto del cerro Huanacauri, estará el hijo del Sol y que ha escogido a los del valle para recibir el conocimiento y la habilidad que traen los Incas, ese día, los bendecirá a la salida de su Padre Sol”. Para ello, Manco Ccapac ha preparado su traje de láminas de oro, sandalias, mascaipach, a armas reales, orejeras, pectorales, todo en él relumbra y así preparado para recibir los primeros rayos del Sol, se ofrece a los del Valle en la cima del Huanacauri, resplandeciendo tal cual, dijo la profecía, los aldeanos creen en el fabuloso suceso que se presenta ante sus ojos y acogen con grandes afectos a los Incas. Sin embargo algunos nativos se niegan aceptarlos y enfrentan a los llegados, Manco Ccapac viendo que la conquista del valle requería tiempo, construye a una legua de Huanacauri, la ciudad de Matoro o llamada también Matara o Matagua, en una quebrada de las muchas que bajan al valle y de la que se divisa la parte medular del valle, correspondiente a la tierra entre dos ríos, Saphi y Tullumayu que forma una unidad con el bosque de rocas que corona una amplia colina llamada “Sacsayhuaman”, este terreno estaba erizado de grandes piedras, que daban al lugar una configuración extraordinaria. La ciudad de Matoro es una prueba incontrastable que la Historia de la Fundación del Qosqo es una epopeya que tiene hitos reales que enfrentan al tiempo y surgen como testigos de una génesis que no se debe soslayar, en el Qosqo la historia esta detrás de cada puerta, en la cima de los cerros, en el curso de los ríos. Matoro debe ser reivindicada e ingresar a la enseñanza escolar en esta ciudad culminan veinte años desde la salida de los 4 hermanos Ayar de Paccarectampu “ventana del amanecer”, hasta la fundación del Koricancha; en esta ciudad se casa el Auqui Sinchi Roca, con una princesa del pueblo del Saño, lugar que hoy existe a 3 leguas de Matoro en los terrenos de la Comunidad Campesina Matao - Pillau, en el Distrito de San Jerónimo; en Matoro Ayar Huchu el primer Huillac Uma del imperio muere y se convierte en piedra luego de conversar con una Huaca que les promete haciendo aparecer en el cielo un “Cuichi” o Arco Iris que su viaje y sacrificios han sido bien acogidos, que las ofrendas a los dioses han sido agradables y que el lugar escogido para fundar la ciudad fue señalada por el propio Sol. De Matoro Ayar Aucca vuela hacia el valle y se posa en una gran roca en el actual Templo del Koricancha, señalando así el lugar para erigir el Templo al Sol, y se convierte también en piedra.Matoro es crucial en la Historia Inca, debe ser conocida, restaurada y revalorizada, de la altura de Matoro sale un ancho camino de piedra que viene al Qosqo, rodeando por los altos cerros, como un otero estratégico para movilizar ejércitos y pueblos, es un lugar con bastante agua y próximos lugares muy fértiles, para llegar a esta ciudad se debe tomar el camino que viene por Tankarpata y en dos horas de intenso andar se llega a la ciudad olvidada, aquí se respira el más profundo aire andino, no es una ciudad fantasma, vive rodeada de Kántus, de pájaros multicolores, de lagartijas doradas, de halcones y cóndores y en donde todavía hay la singular abeja oriunda, llamada “chuspi miski “ pequeñita y escasa, que se creía desplazada a la zona de la cálida selva, un viaje a Matoro nos lleva al pasado y allá en la alta cima del cerro, admiraremos como base 1000 años el Valle Sagrado del Qosqo, el bosque de rocas de Sacsayhuaman y veremos claro, los hitos que trazó Manco Ccapac para construir el templo del Sol y fundar la Ciudad Sagrada.

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